Lo que podemos encontrar en los buscadores

Un blog apenas supone unos bits de información en los millones de terabytes que componen internet. Sin embargo, en la actualidad pueden suponer la diferencia entre encontrar información sobre algo o no hacerlo. Cuando se empieza a utilizar la Web de forma habitual para realizar todo tipo de consultas, sus contenidos son inabarcables. Y más allá del poder de internet, la verdadera fuerza la adquiere aquella compañía que es capaz de redirigir hacia los contenidos que se publican.

La anécdota de esta realidad la ponen dos ladrones inexpertos de Colorado Springs que se decidieron a robar una caja fuerte sin saber cómo hacerlo. Recurrieron a Google con una perogrullada del tipo «cómo abrir una caja fuerte», y encontraron la respuesta que necesitaban y que les ha permitido hacerse con un botín de casi 9.000 euros. Alguien en una página web decidió exponer cómo creía/sabía que se podía abrir una caja fuerte. Y eso es todo.

Podemos recurrir a los buscadores para encontrar lo que anhelamos ya que ellos contribuyen de forma casi imprescindible al conocimiento que aporta la Web. Pero si utilizamos los buscadores para todo, estamos otorgando a sus propietarios unos conocimientos valiosísimos sobre nuestros gustos e intereses. Y este poder también tiene sus peligros.

Cuando las compañías de esos buscadores adquieren también empresas de publicidad, podemos caer en una red de intereses comerciales. Los oráculos a los que preguntamos a diario se han convertido en herramientas imprescindibles, y también peligrosas. La amenaza no es que podamos encontrar cualquier cosa en internet gracias a los buscadores como estos dos afortunados ladrones, sino que las compañías utilicen nuestras consultas para sus propios intereses comerciales.

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