oliwankenovi:

A estas alturas de la era digital, un porcentaje elevadísimo de la población vive conectada a la red y por ende, de una forma más o menos consciente comparte datos personales de mayor o menor relevancia dependiendo de los casos. A este boom han colaborado sustancialmente la implantación generalizada de los smartphones y tabletas así como el uso cada vez más extensivo de conexiones a internet domésticas o públicas con velocidades más acordes a los tiempos que vivimos.

Al margen de las evidentes precauciones que se deben tomar en el uso de las redes sociales (especialmente en el caso de los menores de de edad), interactuamos en un mundo en el que prácticamente no hay nada que no se pueda gestionar en unos cómodos clicks desde cualquier dispositivo. El grado de privacidad que la red nos ofrece es muy relativo, como se ha podido comprobar en el polémico caso de la información que ha sido y es capaz de compilar por ejemplo la agencia NSA de EEUU; indirectamente, mediante técnicas similares a las de un hacker y directamente “solicitando” a los grandes (y no tan grandes) de la industria información a su antojo con métodos de presión bastante efectivos ya que a la postre, con mayor o menor reticencia, todos han sucumbido a las “peticiones” de dicha agencia, salvo raras excepciones. De este caso fuimos conscientes a través del exmiembro de la NSA Edward Snowden, pero ya nadie duda de que otras países utilizan o pueden utilizar prácticas similares.

Por otro lado, los grandes titanes de la industria (incluso los más modestos) atesoran constantemente información sobre nuestros datos, gustos y numerosos inputs personales de forma absolutamente gratuita, por la que décadas atrás se hubiesen pagado millones. Por supuesto luego se lucran de ella usándola en beneficio propio o vendiéndosela a terceros.

El caso más representativo es la del monopolio de Google; de una empresa amigable y simpática, cuyos servicios se ofrecían sobre todo desde el prisma de la gratuidad, ha ido evolucionando hasta el monopolio predatorio (como lo describe Enrique Dans en su blog) en el que se ha convertido en la actualidad. Yo fui de los que usaba con fervor los servicios de la empresa de Mountain View, como el buscador (como no), Gmail, Blogger, etc….. La cosa fue cambiando cuando Google empezó a priorizar unos servicios por otros cerrando los que no le resultaban útiles a la par que rentables. Uno de los casos más sonados fue el de clausura de su lector de feeds, Google Reader. La mayor fuente ingresos de Google son los anuncios y la publicidad, por lo que sus aplicaciones, en general muy útiles y aparentemente “inocuas” (nada más lejos de la verdad), aglutinan constantemente sin piedad información diaria sobre nosotros. La realidad es que Google hoy es lo más parecido al Gran Hermano que describía George Orwell en su novela “1984″ (publicada en 1949).

Esta situación que no es exclusiva de esta compañía, ya que casi todas las empresas que operan en internet y/o el mundo del software/hardware están implementando estrategias consistentes en crear ecosistemas cerrados propios que compilen todos los servicios que precisa el usuario de forma integral, muchas veces favoreciendo los propios en detrimento de otros independientes: la reina en su momento era Microsoft, pero con el tiempo se le han unido Apple, Facebook, y muchas más. El objetivo final es doble: 

  • cautivar en sus redes al usuario/cliente y a través de su uso recabar información valiosísima del mismo y su entorno.

  • asegurarse una vez vinculado al ecosistema que el consumo de sus gadgets futuros serán de la misma marca.

Sin duda la que mejor planteó esta estrategia fue Apple quién primero a través del exitoso iPod y posteriormente del iPhone, utilizó estos excelentes e innovadores dispositivos como puerta de entradas a posteriores compras siempre de su marca: iPads, Macs, AppleTV y su última apuesta: el Apple Watch. Todos ellos perfectamente interconectados por un sistema cerrado. Microsoft también sigue esta línea aunque va un paso por detrás de los de Cupertino.

Dado que la red supone un avance innegable en nuestras vidas manifiesto al que no pienso renunciar, de un tiempo a esta parte decidí repartir el pastel de mi información entre diferentes empresas y de paso medir con sumo cuidado lo que comparto. Puestos a que se sepan cosas mías, al menos que estén diversificadas entre múltiples empresas y en mayor o menor medida supervisadas conscientemente por mí, y no concentradas en la misma “caja de Pandora”.

Desde ese momento he repartido el uso de mis necesidades básicas en internet, descentralizando progresivamente todos los servicios que usaba de Google y que en mi caso prácticamente copaban casi toda mi actividad de mi actividad online. Aunque constantemente incorporo nuevas herramientas y siempre con la premisa de la gratuidad como requisito, progresivamente he ido implementando los siguientes cambios y pautas:

  1. Configuración privacidad gadgets: antes de empezar a usar un nuevo dispositivo como puede ser el caso de un smartphone hay que prestar especial atención en apartados relativos a la información que de forma consentida decides “ceder” tanto vía firmware del dispositivo como de las aplicaciones que conforman su ecosistema. Un ejemplo puede ser el grado de permisos que configuras en el apartado de localización, ya que tanto en iOS como Android así como las apps que utilices en ellos se sirven en mayor o menor medida de tus ubicaciones a través del GPS del móvil.

  2. Navegadores: pese que Chrome es el mejor en esta categoría, uso alternativamente Safari (dado que soy usuario de iOS y OSX) y en el resto de plataformas Firefox. Básica para ambos es la extensión Ghostery que te protege del rastreo de tu navegación ante terceros. El caso de protección extremo es TOR, basado en Firefox con un sistema de protección de privacidad más completo que incluso oculta la IP del país desde el que estás conectado. Tiene el inconveniente de estar algo menos evolucionado que los dos primeros aunque resulta muy útil para casos puntuales. 

  3. Correo electrónico: he sustituido Gmail por iCloud aunque sigo en búsqueda activa de un servicio que funcione bien a nivel multiplataforma. Openmailbox es una excelente opción ya que se jactan de hacer del respeto a la privacidad su prioridad, pero presenta ciertas limitaciones en cuanto a espacio (1Gb) y tamaño de los archivos adjuntos (aunque 500 Mb no parecen ser un problema real). Además te permite crear hasta 10 alias para que no tengas que tener una cuenta de correo para cada uso que le quieras dar, sino una que concentre todas (aquí le gana por goleada a Gmail que no tiene esta opción, a Yahoo que permite una y a iCloud que permite un máximo de tres).

  4. Buscador web: he sustituido el de Google por DuckDuckGo, que también presume de no rastrear ni monitorizar tus búsquedas. Ya está implementado como opción de búsqueda elegible en todos los navegadores (el último en hacerlo fue Safari).

  5. Blogging: he cambiado Blogger (propiedad igualmente de Google) por Tumblr (propiedad de Yahoo) por su sencillez ya que soy un usuario básico, aunque existen otras opciones más completas como WordPress.

  6. Mensajería: sin duda la mejor opción es Telegram; tiene el sistema de encriptado más avanzado (de hecho ofrecen 200.000$ al primer@ que lo hackee) y una opción de chats privados que permite programar la autodestrucción de la información que compartes en un determinado periodo de tiempo a elegir por el usuario desde que su interlocutor lee los mensajes. También posibilita compartir archivos de todo tipo y de cualquier tamaño. Es multiplataforma con lo que se puede instalar en cualquier sistema operativo tanto móvil (teléfonos y tabletas) como de escritorio, funcionando la sincronización entre todos a las mil maravillas. Tiene un sinfín más de funcionalidades que lo sitúan muy por encima del rey del mercado, WhatsApp, aplicación a evitar puesto que fue comprada por Facebook y almacena toda la información que compartes en sus servidores. Según Facebook no está entre sus planes intercambiar información entre ambas plataformas, cosa que a día de hoy no se cree nadie.

  7. Servicios en la nube: el mejor es Dropbox aunque el único que no rastrea la información que subes es SpiderOak, pero su uso es más complejo que el de sus competidores con un espacio de almacenamiento muy limitado (2 Gb). Por lo tanto aquí el consejo es no subir a Dropbox (o equivalentes) información sensible relativa a tu privacidad (claves, documentos identificativos, económicos o cualquiera que pueda comprometerte). 

  8. Servicio de respaldo de fotografías: el rey es Flickr (también de Yahoo) que te ofrece 1 Tb de almacenamiento y que por supuesto también he sustituido por la opción de Google. Si decides conservar una copia de tu biblioteca de fotografías asegúrate primero que configuras bien las restricciones de privacidad. En mi caso tan sólo respaldo fotos muy concretas, el resto queda almacenado en mi sistema de copias de seguridad a través de discos duros en mi red doméstica.

  9. Sistemas de navegación para móviles: pese a que Waze me encanta, su compra por parte de Google, me ha llevado a probar HERE de Nokia recientemente incorporada a la App Store y Google Play. Entre sus funcionalidade permite descargar sus mapas para su posterior uso offline.

  10. Lectores de feeds: cambié en este caso por obligación al comunicarse su cierre Google Reader por Feedly. Es consultable desde cualquier dispositivo tanto desde sus aplicaciones propias como de terceros en cualquier plataforma.

  11. Facebook: como ya se ha comentado muchas veces, la información que subes a esta red social pasa a ser propiedad de dicha empresa ya que al registrarte “consientes” en cederles tus datos y todo lo que compartes para que lo utilicen a su antojo. Por lo tanto la recomendación básica es no compartir información personal relevante, ni fotografías comprometedoras (especialmente en las que aparezcan menores) y por supuesto supervisar su uso en el caso de adolescentes, mucho más expuestos a los riesgos que conlleva una red social. Vital es también tener bien configuradas las opciones de privacidad para que sólo puedan consultar tus comentarios e información las personas que verdaderamente quieres. Por supuesto, al igual que con Whatsapp, no es recomendable usar su servicio de mensajería Facebook Messenger. Estos consejos son asimilables a Instagram, la red social de fotografías propiedad también de los de Palo Alto.

  12. Twitter: la conocida red de microblogging es abierta por concepto (salvo que expresamente la limites, en cuyo caso pierde la esencia de su funcionalidad), por lo que todos tus tweets son accesibles a todo el mundo……. y si no que se lo digan a famosos, periodistas, y demás personajes públicos con sus reiteradas meteduras de pata al colgar tweets más o menos inconvenientes o políticamente incorrectos.

  13. LinkedIn: red social muy útil para divulgar tu perfil profesional y crear una red de contactos afines así como para mantenerte comunicado con grupos o personas que compartan tu nicho de intereses profesionales. Llegados a este punto mi recomendación personal es mantener los tres perfiles de estas tres redes sociales independientes especialmente los de Facebook y Twitter con LinkedIn, caso de que los tengas activos, para que no sean vinculables entre sí (como por ejemplo usar números de teléfono, direcciones de correo e identificadores diferentes en cada una). Nadie a nivel profesional tiene porqué saber cuáles son tus opiniones personales vertidas en Twitter o dónde, qué y con quién has comido hoy cuando has decidido compartirlo en Facebook. Estos consejos son extensivos para el resto de redes sociales (Pinterest, TripAdvisor, Tuenti, Yelp, etc…..).

  14. Software libre: muchos programas comerciales de pago tienen alternativas gratuitas igual de eficaces; un ejemplo es Libreoffice u OpenOffice, suites ofimáticas que no tienen nada que envidiar al conocidísimo Office de Windows (por cuya licencia por supuesto hay que pagar). Otras opciones mencionadas en este post también se engloban en este epígrafe.

  15. Sistemas operativos: el sistema operativo independiente por antonomasia es Linux, germen del software libre comentado en el punto anterior, que a través de sus múltiples distribuciones permite configurar un equipo sin que una empresa con fines lucrativos (como Microsoft, Apple o Google) se aproveche de la información que sobre ti se vierte con su uso. La pega de Linux es doble: por un lado requiere unos niveles de conocimiento un poco superiores a los básicos aunque hay distros como Ubuntu que no tienen nada que envidiar a las plataformas comerciales,  y por otro, por evidentes intereses pecuniarios ya que no todos los programas que usamos en el día tienen versión oficial para Linux (ni tampoco existen alternativas reales adaptadas por la comunidad de usuarios).

  16. Sistemas protección de privacidad de tu red doméstica: se trata de métodos más indicados para usuarios avanzados, pero comentar que el uso de proxies o de redes VPN potencian el control del anonimato y grado de privacidad cuando navegamos por internet. No me extenderé en este punto aunque existen numerosos servicios gratuitos y tutoriales sobre su instalación y uso.

Como colofón a mis reflexiones, recomendaros un cómic del que ya he hablado en otra entrada de mi blog: se desarrolla en un futuro no muy lejano (2076) donde la privacidad no solo es un bien absolutamente preciado sino impuesto por ley ante el desmán con el que se gestionó la información en internet años atrás…….), parcialmente desarrollado por españoles que está teniendo mucho éxito tanto en USA como aquí, y cuyos 10 números puedes adquirir desde 0$ en su página web: The Private Eye. La trama se desarrolla en el año 2076 en Estados Unidos donde la privacidad no solo es un bien absolutamente preciado sino impuesto por ley ante el desmán con el que se gestionó la privacidad de la información en la era de internet años atrás…….